Ya nos lo narraba una noche de radio nuestro amigo, el queridísimo Tomás Guasch, con una anécdota que le ocurrió en la ciudad monumental de Cáceres. Él se encontraba allí, subiendo las escaleras de la parte antigua de la ciudad cuando de repente tras una ventana observó cómo aparecía un hombre, al cual no conocía de nada, y que sin más, le llama: “¡Guasch!”, a lo que él le contestó: “¡Señor!”. Entonces desde la ventana emerge una pregunta: “¿vienes a por la décima?”, a la que sin pensarlo dos veces Tomás responde: “vengo”. La contestación del señor no se hace esperar: “¡entra, que encontrarás algo!” y allí, en ese segundo, en ese mismo instante, se produce el momento esperado y aparece UNA SEÑAL.
Si señores, así es: cada vez se ven más señales, cada vez se ve todo más claro. El martes el Santiago Bernabéu se disfrazaba de Allianz Arena. Que el Madrid avanza hacia “La Décima” no son imaginaciones, ni un sueño: es una realidad. El Madrid convence, empieza la temporada con números extraordinarios y un juego que hace recordar a los más exigentes la época galáctica de Figo, Zidane, Ronaldo, Roberto Carlos, Beckham, Raúl, Guti, Casillas…
Pongámonos en situación, Santiago Bernabéu, 22 de Noviembre, horario Champions de las 8:45 de la noche… El Real Madrid se enfrentaba al Dínamo de Zagreb en el 5º partido de la serie de grupos habiendo ganado 4 partidos de 4, habiendo conseguido un record de 11 partidos consecutivos ganando y con una afición animada y con ganas de cosechar con su equipo una nueva victoria. El Madrid salió al campo con Adán, Lass, Varane, Ramos, Coentrao, X.Alonso, Sahin, Callejón, Ozil, Benzema e Higaín.
El inicio del Madrid fue de escándalo, atacando constantemente y consiguiendo el trofeo más agradable para los aficionados: el gol. Minuto 1 de partido… y gol de Benzema; los aficionados del Dínamo no habían tenido ni tiempo para dedicar cánticos a su equipo. Las gradas blancas lo festejaban con menos gente de la habitual pues no habían tenido tiempo de encontrar el asiento que se correspondía con sus entradas. El segundo gol, minuto 6, llegaba de las botas de número 21, Callejón, quien cosechó una noche de sobresaliente. Los madridistas se levantaban de sus asientos, la fiesta acababa de empezar mientras que el sueño de los seguidores croatas se desvanecía. Un minuto más tarde, en el 7, se empezaron a escuchar los cantos de “illa illa illa ¡Juanito maravilla!” desde la zona Sur del estadio. El Madrid no paraba y el Dínamo no dispuso de ninguna ocasión. Pero todavía faltaba más, los jugadores lo sabían, y no se hicieron esperar. En el minuto 9 se observaba la expresión anonadada de los rostros croatas tras el tercer gol de la noche a cargo de Higuaín. El estadio se preparaba para una nueva goleada y los flashes de las cámaras de disparaban apuntando a las estrellas del partido. El cuarto gol, de Ozil, llegó en el minuto 20. Los aficionados, con sus camisetas enfundadas del Madrid, formaban el jugador número “doce”. Y así, entre risas y aplausos se llegó al descanso con 4-0 en el marcador.
Por los pasillos del Bernabéu, entre vitoreos de "¡Hala Madrid!", corría la voz de que el Madrid, a este nivel, puede alcanzar fácilmente la décima “orejona”. Además, el técnico madridista decidió hacer los tres cambios (Granero, Albiol y Altintop por X.Alonso, Ramos y Ozil) para que el madridismo no perdiera ni un minuto de esa noche mágica.
La segunda parte empezó siendo una continuación de la primera. En el minuto 49 marcaba el quinto Callejón y en el 66 llegaba el sexto, obra de Benzema. La grada estaba exaltante y había cánticos para los jugadores propios y para los enemigos blaugranas. A partir de entonces, el Madrid bajo su futbol pensando en los partidos comprometidos que se acercan por el calendario y permitió que el Dínamo tuviese dos ocasiones, las cuales acabaron en gol ( Beqiraj en el 81 y Tomecak en el 90), que ponían el 6-2 definitivo en el marcador, y alegraban temporalmente a los aficionados croatas. Aun así, pudimos ver detalles de gran calidad como la chilena de Benzema a pase de Higuaín que convirtió los segundos en minutos para los seguidores blancos hasta que el balón chocara contra el larguero.
En definitiva, fue una noche para recordar. El madridismo puede estar de acuerdo en una cosa:
¡LA DÉCIMA ASÍ SÍ ES POSIBLE!
PD: DEJO UNAS FOTILLOS DE ESA NOCHE DE ESPECTÁCULO.

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